La noción del pensamiento decolonial, además de la construcción de epistemologías propias, también plantea la posibilidad de vinculamos con otras formas de configurar sentidos y crear sistemas de conocimiento propios a través de formas que escapan a la lógica. La localización del pensamiento, entonces, como la de los afectos, parte no solo desde un lugar geográfico, sino también desde un lugar metafórico. Y es en esos lugares, y a través de los símbolos que creamos, que nos pensamos como sociedad y construimos un nuevo relato. En What’s Mine, What’s Yours, tres artistas de distintas generaciones y orígenes diversos reflexionan sobre la herida colonial que nos atraviesa. Y cómo, a partir de reconocernos en ella, creamos posibilidades de existir y de narrarnos como individuos y colectividad.
En la comunidad Ndebele, en Sudáfrica, la mujeres pintan las paredes exteriores de las casas con patrones y elementos geométricos que sirven como testimonio de los acontecimientos importantes de la vida privada y colectiva de sus habitantes. Las enormes pinturas, han sido manifestaciones de resistencia cultural y simbólica frente a los procesos de colonización y exterminio a los que fue sometida la región: la llegada de los granjeros bóer, la expansión británica y el horror del régimen del apartheid. La Dr. Esther Mahlangu (Sudáfrica, 1935) toma el peso de esta tradición y la translada al espacio público y a soportes tradicionales. En una operación de desplazamiento, Mahlangu logra hacer suya una de las más sofisticadas manifestaciones del capital y con esto, recoloniza simbólicamente un espacio cerrado, y lo abre al mundo.
Los mapas de Miguel Ángel Ríos (Argentina, 1943) retoman las representaciones cartográficas tradicionales para cuestionar las narrativas predominantes a través de los mitos que han conformado nuestra comprensión de las Américas. Su proceso creativo consiste en deconstruir la lógica y la orientación de los documentos históricos de la colonia y los entrelaza con los símbolos de las tradiciones indígenas. Se trata de una exploración tangible del "encuentro de dos mundos" a través del relato. Una exploración no sólo de la geografía, sino también de la intrincada interacción entre culturas, tradiciones e ideologías que nos atraviesan como región. Al "des-mapear" América, Ríos crea un nuevo mapa de nuestro pasado y así, lograr una reordenación crítica y simbólica de nuestra historia.
Los mapas que sirven como soporte a las pinturas de Justyna Kieselewicz (Poland, 1983), se expanden en riqueza plástica y emoción. Kisielewicz, piensa en las consecuencias de la colonización que aún continúa: la explotación de la tierra, la explotación humana, la devastación simbólica. Las obras de mayor formato representan las transformaciones geopolíticas y sociales, mientras las obras más pequeñas, hablan del costo emocional que estos procesos tuvieron sobre la humanidad. La conquista es representada a través de imágenes fantásticas, de paraísos donde la desnudez y la exhuberancia contrastan con la presencia de los invasores, que ocultan sus rostros e intenciones a través de telas impresas con motivos salvajes y accesorios de marca. La tensión plástica es también la dualidad de estas imágenes que contienen en sí mismas, la narración de un pasado, un presente y un futuro.