Adam Goldstein

Magma

Óleo sobre lienzo

180 x 140 cm

2023

Adam Goldstein

Dormitante

Óleo sobre lienzo

180 x 140 cm

2023

Adam Goldstein

Summit Sight

Óleo sobre lienzo

75 x 175 cm

2024

Adam Goldstein

Mar Picado

Óleo sobre lienzo

100 x 175 cm

2024

Adam Goldstein

Davided Landscape

Óleo sobre lienzo

160 x 200 cm

2024

Adam Goldstein

Sombra Sobre Lomas

Óleo sobre lienzo

200 x 230 cm

2024

Adam Goldstein

Big Player Reflection

Óleo sobre lienzo

200 x 230 cm

2024

Adam Goldstein

Nachbild Yg

Óleo sobre lienzo

100 x 100 cm

2024

Adam Goldstein

Dimming Green

Óleo sobre lienzo

100 x 100 cm

2024

Adam Goldstein

Nachbild Yo

Óleo sobre lienzo

100 x 100 cm

2024

Adam Goldstein

Moon Motion

Óleo sobre lienzo

200 x 93 cm

2021

Adam Goldstein

Saturn Interference

Óleo sobre lienzo

180 x 180 cm

2021

Magma
Dormitante
Summit Sight
Mar Picado
Davided Landscape
Sombra Sobre Lomas
Big Player Reflection
Nachbild Yg
Dimming Green
Nachbild Yo
Moon Motion
Saturn Interference

Artista

Adam-Goldstein-Interna-artista.jpg

Adam Goldstein

Las obras de Adam Goldstein van más allá de lo puramente visual, al lograr encajar lo infinito dentro de lo limitado. Con reminiscencias a las más puras tendencias de la abstracción provenientes del siglo XX, trabaja la luz y el color, elementos que, desde entonces, moldean la dimensión etérea de lo abstracto y actúan a manera de capas dinámicas de materia que fusionan la misteriosa profundidad con la evidente superficie. El color es usado por Goldstein como una mediación entre estas complejas capas matéricas y, al entrar en diálogo con la luz cambiante, nos revelan el instante poético al que se accede.

Goldstein trabaja principalmente con el óleo mediante una técnica singular que le permite experimentar de manera aleatoria con la luz y con el color en busca de la supremacía de lo plano y armonizar la saturación de tal manera que el color se convierte en un ligero cuerpo que se balancea entre ondas de luz. La suma de la superposición de capas de colores, de la levísima borradura de los trazos y la indeterminación entre un color y otro, genera puntos en los que la indistinción entre un color y otro forma una especie de umbral y la ilusión de una pintura invisible, una instancia sensorial inmaterial a la que el observador es guiado cuidadosamente.

El trabajo rítmico con el que el artista vierte y distribuye las densas capas de color sobre la tela otorga a cada obra el valor de una danza que gravita de un lado a otro de la superficie. En este baile, en el que se sostienen la luz y el color, la mirada del espectador atraviesa la dimensión de lo material y logra conectarse con lo intangible.

“El color juega una parte muy interesante con el cerebro mismo y es esta parte racional y analítica la que se conecta con nuestra parte emotiva. Cuando hay un balance entre la comunicación racional de cómo están distribuidos estos elementos o componentes de la pintura, se reflejan en la parte emotiva, en la contemplativa, en la parte meditativa de cómo están puestos estos elementos. Son pinturas que no revelan su intención de forma directa o de forma principal. Creo que uno tiene que sentarse, observar y ver lo que sucede en ellas”.