Maria Fernanda Cardoso
María Fernanda Cardoso (Bogotá, Colombia, 1963) es una reconocida artista colombiana, radicada desde 1997 en Sídney, Australia. Su trabajo, que abarca la escultura, la instalación, el video y el performance, se caracteriza por partir de materiales como madera, insectos, flores y semillas, estableciendo un diálogo sostenido con el mundo natural desde una aproximación que entrelaza observación científica, reflexión estética y procesos tecnológicos. Formada como Maestra en Artes Visuales tanto en la Universidad de Los Andes (Bogotá, Colombia) como en Yale University (New Haven, US), Cardoso también realizó un doctorado en filosofía del Sydney College for the Arts donde se graduó en el 2012.
A lo largo de más de cuarenta años de trayectoria, ha participado en 81 exposiciones individuales y más de 291 exposiciones colectivas. Su obra ha sido expuesta en prestigiosas instituciones como el Museum of Modern Art (MoMA) en Nueva York, el Centre Pompidou en París, la Fundación La Caixa en Barcelona, la Fundación DAROS en Zúrich, el Museo Reina Sofía en Madrid, el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney y el Museo Miguel Urrutia en Bogotá.
Uno de sus proyectos más reconocidos es Cardoso Flea Circus (1994–2000), un espectáculo con pulgas vivas que recorrió escenarios como la Ópera de Sídney, el Centre Pompidou y que forma parte de la colección de la Tate Modern. Además, su trabajo se encuentra en otras importantes colecciones como: The Museum of Fine Arts Houston, Colección Daros, Colección Cisneros, CIFO, Colección de Arte Banco de la República de Colombia, Pérez Art Museum Miami y National Gallery of Victoria.
En su obra, Cardoso busca poner de manifiesto que la belleza, la seducción y la comunicación son fuerzas compartidas entre especies, proponiendo que la producción de formas, gestos y signos no es exclusiva del ámbito humano, sino un fenómeno expandido dentro del mundo natural. Su práctica busca los orígenes del arte dentro de lo biológico, acudiendo a otros organismos (como en este caso a las arañas), que se convierten en intérpretes y artistas en sí mismos, capaces de un genuino placer estético —presente en la selección sexual y en la percepción sensorial de sonido, tacto y visión—, e invitando a una postura de humildad basada en la admiración por lo minúsculo y lo extraordinario de la naturaleza.